martes, 10 de mayo de 2011

Yo, esperando milagros

Martes 3 de mayo de 2011


¿Yo? tejedora de encajes entre lienzos y pliegos
en la tarde de lluvia de un mayo inesperado.
intempestivo y nublado

desperté muy temprano
dispuesta, algo turbada,
inquieta y apurada
decidida a reanudar, a seguir aprendiendo
sigo creyendo en mitos y quimeras.

Presiento en las auroras tu voz 
danza mi alma al compás de la espera
canta mi espíritu con las notas del viento. 



Un día más  se vislumbra  en el tiempo
La lluvia es señal de otro comienzo. 
Se despide la tarde con un cielo cerrado
que huele a huerto calado, a caldo de añoranzas
a tizana de plantas y noches de chicharras.
Espero...


sigo creyendo en sueños y milagros…



martes, 3 de mayo de 2011

Bajo la ventana

Noche cerrada de lluvia, nublosa
las notas de un violín bajo mi ventana
tu voz, tu recuerdo, las horas lejanas
la nostalgia que ensortija mi alma
mi mente despierta hasta la alborada.

Y tu dulce recuerdo que llega
levantando el velo de la madrugada.

domingo, 1 de mayo de 2011

Símbolos de mis andanzas II . Los Faros


Símbolos de mis andanzas II. Los Faros

Iluminan la noche de un bardo ensimismado

Se disipan las horas del alma peregrina.

En la tormenta aclara la angustiosa duda.

Del mar recibe la fuerza que serena

con su luz nos trasforma y vuelve la nostalgia

En la barca de las horas su fulgor nos envuelve

Los faros son encuentros, retornos, anhelos.

Quien vive en un faro sabe lo que es amar

Descubre en el ímpetu del viento el frio de la noche.

Quien ha visitado un faro sabe lo que es subir

Y descender cubiertos con luz de las estrellas

entre nubes o sombras, resplandor y silencio

quien crece junto a un faro

vive eternamente iluminado.

Quien habita en un faro, conoce su misión y no teme al destino.

 

Faros en nuestras vidas son los padres, los maestros.

los ángeles, las musas, la luz interna del alma.

faros son las experiencias, las sorpresas, los ensueños, las

distancias, los olvidos.

faro, faroles del tiempo, entre luchas, juegos, cantos, pasiones y

dolor

faro luz de la nada, de la magia, de lago sagrado, del diamante y

flor de lis. Del loto de los sueños en las cascadas.

faro de la mañana, que purifica mi ser en la eternidad del alba.

 


miércoles, 27 de abril de 2011

Símbolos de mis andanzas. Los pozos

De pozos, faros y molinos
Los pozos son profundos, lugar de oportunos encuentros, salvíficos, otras veces

Algunos vistos desde lejos; imponentes, de particular encanto, pero al llegar a ellos, estaban secos, fríos y oscuros.
Otros regios, de leyendas, entre montañas, de hermosos jardines, pero inaccesibles, lejanos. no logras adivinar sin tenían agua o estaban secos, inútil el esfuerzo de acercarnos, muy distantes o custodiados. Quizás eran espejismos.
 Los pozos de los campos, en cambio, los del desierto, o los pueblos, esos son sencillos, de blancas piedras, limpios, con un torrente de agua inagotable, siempre a su lado el fiel balde para sacar de él lo que en verdad necesitas. Esos a veces están escondidos entre arbustos o detrás de una montaña, o tal vez en jardines, bosques o en alguna estancia abandonada, o quizas elevar una plegaria hasta encontrarlos, descubrirlos tiene su misterio, su ritual.

Aunque estés sedienta no debes beber de cualquier pozo; observar bien los caminos, con cuidado detenerte en los detalles, y si tienes la dicha de encontrar alguno, cércalo con piedrecillas de colores, siembra rosas y lirios a su alrededor, y empuña el báculo de Séfora para defender su entrada, con libre acceso para el que no pueda hacer daño, dile al mundo que encontraste tu pozo, comparte su agua con prudencia, cuídalo del sol y la tormenta, es tu responsabilidad no tu pertenencia. Es tu descanso, tu fuerza y tu alegría, al fin calmó la sed que buscaba tu alma.
Copyright ©2010 Elizabeth Polanco. All Rights reserved.

sábado, 15 de enero de 2011

Escribir al alba

Escribir al alba

Descubro al escribir....que se acercan las voces
las voces de otros tiempos, de tu vida y la mía
las voces del verano que retornan en calma
El olor de las flores que quedaron dormidas
Descubro al escribir que ya no soy la misma
que dentro de mí vive una mujer serena
que valora la vida, los lugares, los versos
Que aquilata los sueños, los caminos, los templos.

Descubro al escribir, que me faltan auroras,
noches por descubrir, mantos con que cubrirme
calles por caminar, montañas para ausentarme
y una voz interior para sentirme libre.....
Al escribir...descubro que no estoy sola nunca
porque siento cercano el amor de esas voces
su alegría silente, su infinita dulzura
Al escribir yo siento su miradas profundas
Son las voces de ellos, los recuerdos, momentos
las voces de mis hijos, mis amigos ausentes
las voces del futuro, de un eterno presente.

Descubro al escribir que el sol entibia el alma
que en cada atardecer nos sorprende la brisa
que se vale jugar a estar enamorada,
de la vida, los libros, las notas de un violín,
de un piano, una lira, de la paz, de la risa.
Descubro al escribir que aún percibo tu aliento
y un rasgar de guitarras me aterriza y despierto.

Descubro entre mil letras, que la poesía es eterna
el mundo se detiene, escribo lo que siento.

 

 

sábado, 8 de enero de 2011

Mitología Dominicana. La ciguapa

Por Elizabeth Polanco



La ciguapa

La ciguapa es imagen de volver al pasado
caminar hacia atrás retrocediendo el tiempo
descubrir los misterios,
reconquistar sus sueños
encontrar las auroras que quedaron guardadas
saborear los secretos, la noche encandilada,
recuperar las horas de aquel dorado estío
que aún residen en él, tenuemente bordadas

Confunde los caminos
al alterar sus pasos
que nunca las encuentren la tristeza ni el llanto
esconde los ropajes, los sollozos, los mantos

la ciguapa es imagen de quien domina el tiempo
Fiel al dormido que espera, al que cansado vuelve.
es amiga del sol, cómplice de la luna,
dueña de la templanza, refulge hasta en la bruma.

A petición de la escritora Leibi NG, quien nos pidiera una tarde escribir un poema a la ciguapa, símbolo de nuestra mitología.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


viernes, 31 de diciembre de 2010

Las navidades en mi pueblo I

Las Navidades en mi pueblo (I)

Hermosos tus recuerdos Pedro, te cuento los míos, mi navidad comenzaba con la llegada de mis primos de la capital, ansiaba que llegaran las vacaciones, los tíos traían los turrones, figuritas de mazapán, lerenes y unas ricas bolitas que después conocimos como polvorones. Doña Anita Portalatín invitaba a mi tía a un té de jengibre, alguna tarde, mis primas y yo la acompañábamos sólo para comer de aquellas galletitas que traía Don Bayoan de no sé dónde. En las mañanas ayudábamos a Papito a limpiar las uvas de venta en el almacén, Dios! cuántas uvas! Libras y libras en cajas y había que limpiarlas de las pajillas que ayudaban a conservarlas, claro, realmente nosotros casi no hacíamos nada, mas bien mirábamos a los que trabajan de verdad. Pero era una tradición limpiar las uvas y nos divertíamos dizque trabajando. Recuerdo ahora con ternura, la tradicional muñeca de trapo que me dejaba el niño Jesús. (Todos los 25 de diciembre la misma muñeca, sólo cambiaban los lazos y los colores; las hacia una señora del mercado) a Guilly no le gustaban las muñecas de trapo, siempre prefirió las barbies. Tere era más pequeña y se divertía con todo. Yo siempre pedía algo que tuviera que ver con música, y no siempre los reyes “entendían” mi letra, me dejaban libros con mamá Laly, y ropita para la barbie con mi tía Teresa, maquinitas de coser, alcancías, sombreritos o tocados para ir a la iglesia y carteritas de salir de diferentes colores. Alguna que otra vez llegó un radio y otro año, oh sorpresa! Una guitarra que me envió Papá Máximo. Los juguetes “pedidos”, en mi casa los dejaban los Reyes Magos, c previa cartita, no dejábamos hierba a los camellos, porque nos decían que ellos comían en el solar del lado de la casa de nuestra amiga Gracita. El pueblo se dividía en sectores, el nuestro era el 7. Y se adornaban las calles con muchos bombillitos. Las tías y las abuelas llegaban con regalos, cocinaban mientras hablaban, las casas vecinas nos traían dulces, cada familia hacia uno diferente. Tía* Verónica Bloise era una experta y los acompañaba con un Té. Comenzábamos el 24 cenando en casa, y terminábamos comiendo frutas donde Don Moncito, y dulces con Madrina Mercedes Capellán o en el muro alto de la casa de Doña Martha, la abuelita de Evelina, que también fue la casa de tía Teresa y mis primos por un tiempo, después de su viudez. En ese altito, quemabamos patitas de gallina o velas romanas. Casi no veíamos televisión en esos días. El 25 de diciembre estrenábamos zapatos y vestidos; visitábamos las amigas que vivían un poco más lejos, como Janet, Cecilia, Ingrid, o ellas venían a nuestra vecindad. En un año hicimos La Novicia Rebelde para todos los vecinos, bajo la dirección de Ramón Guzmán, con la burla y risa de su hermano Pachico, más realista, pues nosotros, incluyendo a Ramón, nos creíamos estrellas. La velada para los vecinos no se quedaba, otro año fuimos dirigidas por Nelson Romeu, el hermano de Marianela nieto de Tía María. Esa vez hasta telón tuvimos. Una noche de ensayos terminamos todos castigados porque sin permiso nos comimos la jalea importada de Guillermina. (Que tía*₁ María Capellán guardaba celosamente para su amada hija, quien en ese tiempo estaba embarazada de Ezequielito. y Nelson la descubrió.) Qué vergüenza…pero qué jalea más rica. Tía María no se enfadó tanto, en mi casa nos castigaron por comer en casa ajena sin permiso y tía Consuelito nos dió una charla sobre el pecado de la gula. Imagínate quién pensaba estar en casa ajena, los cinco hogares éramos una sola familia.
Nunca se quedaban las horas de cuentos, adivinanzas o juegos de mesa bajo la paciente instrucción de mi querido primo Luciano o de Angelita (nunca olvidaré aquel juego de varitas que trajo ella de PR, todos queríamos jugar al mismo tiempo en su casa y los grandes, casi no nos dejaban). Lindas Las navidades de mi pueblo, entre risas y misas. Caminatas, ropa nueva, visitas, cantos, cuentos e historias
La vida de pueblo es inolvidable. Un regalo de la vida es ser provinciana.


Copyright ©2010 Elizabeth Polanco. All Rights reserved.