miércoles, 27 de abril de 2011

Símbolos de mis andanzas. Los pozos

De pozos, faros y molinos
Los pozos son profundos, fuertes, oportunos, en ocasiones salvíficos, los he encontrado en diferentes momentos de mi vida. Algunos vistos de lejos; son majestuosos, imponentes, verdaderas obras de arte, pero al llegar a ellos, estaban secos, fríos y oscuros.

Otros regios, de leyendas, entre montañas, de hermosos jardines, pero inaccesibles, lejanos, no lograba adivinar sin tenían agua o estaban secos, inútil el esfuerzo por acercarme, se encontraban muy distantes o custodiados. Quizás presos entre sueños, ensueños o espejismos.

En cambio los pozos de los campos, los del desierto, o los pueblos, esos son sencillos, de blancas piedras, limpios, con un torrente de agua inagotable, siempre a su lado el fiel balde para sacar de él lo que en verdad necesitas. Esos a veces están escondidos entre arbustos o detrás de una lomita, o tal vez en el patio de una casa , vacía y abandonada, tienes que elevar una plegaria para encontrarlos, descubrirlos tiene su misterio, su ritual, aunque estés sedienta no debes beber de cualquier pozo; observar bien los caminos, con cuidado detenerte en los detalles, y si tienes la dicha de encontrar alguno, cércalo con piedrecillas de colores, siembra rosas y lirios a su alrededor, y empuña el báculo e Séfora para defender su entrada, con libre acceso para el que no pueda hacer daño, diles al mundo que encontraste tu pozo, comparte su agua con prudencia, cuídalo del sol y la tormenta, es tu responsabilidad no tu pertenencia. Es tu descanso, tu fuerza y tu alegría, al fin calmó la sed que buscaba tu alma.
Copyright ©2010 Elizabeth Polanco. All Rights reserved.

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